Roseta de andamio multidireccional ringlock en torre de telecomunicaciones en Chile

Ringlock versus crucetas: la ingeniería detrás del andamio que sostiene una torre

Para alguien que pasa por una faena, un andamio es un andamio. Fierros grises, plataformas, alguien subiendo con casco. Para un ingeniero de montaje esa lectura es incompleta hasta el punto de ser peligrosa, porque bajo esa apariencia genérica hay dos familias de sistemas que resuelven el mismo problema con lógicas de cálculo completamente distintas. Elegir entre ellas es una decisión técnica que determina cuánta carga soporta la estructura, cuánto tiempo permanece un montador expuesto a la altura y qué tan predecible es el comportamiento del conjunto frente al viento.

Dos tradiciones, dos formas de resolver la unión

El sistema de crucetas, también llamado tubo y acoplador, viene de la tradición europea de mitad del siglo pasado. Tubos rectos unidos por abrazaderas que un montador ajusta con llave, más diagonales en forma de X que arriostran la estructura. Es un sistema flexible en el sentido literal, se adapta a casi cualquier geometría porque cada unión se resuelve individualmente en terreno. Esa misma flexibilidad es su punto débil. Cada abrazadera es una decisión humana que puede quedar mal apretada, y en una estructura con cientos de uniones, el margen para el error acumulado crece con cada nivel que sube el andamio.

El sistema multidireccional, conocido en la industria como ringlock por el nombre de su mecanismo de conexión, traslada la resolución del problema al diseño de la pieza, antes de que llegue a terreno. Cada parante vertical trae rosetas soldadas de fábrica, típicamente cada 50 centímetros. Cada roseta admite hasta cuatro tirantes horizontales y cuatro diagonales, y la unión se cierra con un golpe de cuña, sin llave ni torque que calibrar. La geometría queda fijada por el fabricante antes de que la pieza llegue a la faena. Lo que en el sistema de crucetas depende del criterio de cada montador, en el multidireccional depende de un cálculo de ingeniería hecho una sola vez y replicado con precisión en cada roseta.

Esquema tecnico blueprint de roseta Ringlock y sistema de fijacion por cuna para andamio multidireccional

Por qué esa diferencia se vuelve crítica en una torre de telecomunicaciones

Un andamio para pintar una fachada y un andamio para intervenir una torre de telecomunicaciones de 40 metros con antenas activas no comparten exigencias. La torre agrega viento a gran altura, geometría irregular alrededor de estructuras triangulares o tubulares, plazos comprimidos porque cada hora de andamio montado es una hora sin poder intervenir el equipo de la operadora, y cargas puntuales de material y herramientas que un sistema mal calculado puede transferir de forma impredecible a la estructura.

El multidireccional responde a esas exigencias porque permite configuraciones circulares y volumétricas que un sistema de crucetas no puede replicar sin arriostramientos adicionales improvisados en terreno. Rodear una torre con secciones triangulares o cilíndricas, algo habitual en montajes telco, es una operación que el ringlock resuelve con piezas estándar. Con crucetas exige soluciones ad hoc que multiplican el tiempo de montaje y, con él, el tiempo de exposición del equipo en altura.

La certificación acompaña esa lógica. En Chile, los sistemas de andamios multidireccionales que opera Armatec están certificados por DICTUC bajo las normas que regulan el trabajo en altura (NCh997, NCh998 y NCh2501), lo que acredita el comportamiento estructural del sistema completo. Esa certificación de sistema es distinta de la inspección técnica que se hace en cada montaje específico, que responde al cálculo particular de esa faena. Las dos capas trabajan juntas, una certifica el sistema y la otra certifica el uso correcto de ese sistema en el proyecto puntual.

Plano blueprint de montaje de andamio multidireccional en torre de telecomunicaciones Chile

Qué pasó con el andamio de crucetas

El andamio de crucetas sigue vigente en configuraciones simples, de uno o pocos cuerpos, donde la geometría es predecible y la altura no exige el mismo margen de seguridad estructural que una torre de telecomunicaciones. Ahí cumple bien su función. Lo que cambió es el terreno de competencia, la industria migró hacia sistemas donde el margen de error se reduce en el diseño de la pieza y no en la destreza de quien la instala, y las crucetas quedaron restringidas a montajes de baja complejidad por ese desplazamiento, más que por una falla propia del sistema.

Esa migración se repite en toda la industria de construcción de altura, no solo en Armatec ni en Chile, documentada en estándares internacionales como la EN 12810, que reconocen en los sistemas de roseta una capacidad de carga superior y un comportamiento más estable frente a cargas de viento que en los sistemas tradicionales de tubo y acoplador.

Qué debería preguntar un gerente de proyectos

Cuando un proveedor de andamios cotiza un montaje, el sistema que ofrece dice tanto como el precio. Preguntar directamente qué sistema se va a instalar, si está certificado y bajo qué norma, y quién asume la responsabilidad del cálculo estructural para ese proyecto específico, es la forma más rápida de distinguir entre un arriendo de material y un servicio de ingeniería de acceso, el mismo criterio que sostiene 17 años sin fatalidades en la operación de Armatec.

La seguridad de una torre se decide semanas antes del montaje, cuando se elige qué sistema va a sostenerla durante cada hora que un equipo trabaje sobre ella.

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